"Hola? Me gustaría organizar un candy bar o mesa de dulces para mi hija Luna que celebra su comunión, la querría todo rosa." Así conocí a Leo, la madre de Luna, a través de una amiga común, su hija hacía la comunión y quería una mesa donde el rosa fuera... bueno, mejor entrar y lo veis vosotros.
Cuando los hijos llegan una edad en la que ya no son pequeños, pero tampoco son mayores, a la hora de ponerte manos a la obra y celebrar su cumpleaños, la cosa se complica. Y muchos pensaréis: "complicaciones las justas, que se vayan al burguer y listo". Pero bueno, si alguien se anima y quiere dar una sorpresa a su hijo/a, como se hizo en este caso, aquí os dejo unas cuantas ideas.
La época de pre-adolescencia se instala en casa si o si. Estamos en ese período donde los cambios de humor son constantes, donde los peluches de animales conviven con las trilogías aventureras de dioses mitológicos y héroes de otros tiempos, donde el rubor y la vergüenza están a flor de piel, y la risa floja se escucha cada dos por tres. Atrás quedaron las fiestas de cumpleaños llenas de globos, amenizadas con las canciones de grupos bobalicones y estribillos repetitivos. Ahora "mamá, ya soy mayor y quiero una fiesta para escuchar música con mis amigas, por favor no me pongas ridículo" .
¿Y que le preparé yo para su cumpleaños? pues una Beauty Party, o lo que es lo mismo, ja, ja, ja, un espacio donde pintarse, peinarse y darse tratamientos para la cara (sí, por que los granos empiezan a brotar y eso es lo peor del mundo mundial).
Qué ilusión me ha hecho colaborar con The Candy Bar Company, la verdad es que montan unas mesas y unos decorados estupendos.


